lunes, 20 de octubre de 2008

Tratado de Basilea e Invasión de Toussaint Louverture

Varios convenios y tratados firmados durante los siglos XVII y XVIII configuraron unos límites fronterizos en la isla de La Española, entre los colonos franceses al Oeste y los colonos españoles al Este.

El siglo XVIII estuvo marcado por los constantes enfrentamientos entre ambas colonias, y en un poco más de 100 años, el mapa político de la isla cambió. Para mediados de este siglo, el río Dajabón, al norte, y el río Pedernales, al sur, eran reconocidos como los límites fronterizos entre las colonias; pero las tierras fértiles en medio continuaron siendo motivo de disputa hasta finalizar el siglo, a pesar de hacerse oficial la frontera con la firma del Tratado de Aranjuez en 1777. Sin embargo, los conflictos fronterizos no impidieron el comercio entre las dos colonias, y los colonos españoles multiplicaron sus hatos y estancias para surtir de comida y animales de trabajo a las grandes plantaciones de la colonia francesa del Oeste.

En 1789 estalló en Francia la Revolución. Se derrocó la monarquía existente y el país se vio envuelto en un caos político. Las demás naciones europeas, temerosas de que sus poblaciones se rebelaran ante sus monarquías, se manifestaron contra la Revolución Francesa.  En 1793, tras la decapitación del Rey francés Luis XVI, España le declara la guerra a Francia.  

En la isla de La Española también se sintió la guerra.  Los esclavos negros de la colonia de Saint Domingue se rebelaron amparados en el grito de "libertad e igualdad" de la Revolución Francesa, encabezados por Toussaint Louverture y apoyados por españoles e ingleses.  Ante esta situación, los franceses le concedieron la libertad a los negros esclavos, ganando de nuevo su apoyo.

Luego de dos años de luchas, para concluir la guerra entre Francia y España iniciada en 1793, se firmaron en la ciudad de Basilea unos acuerdos de paz en 1795.  En ellos, Francia le devolvía a España los territorios perdidos en el Norte de la Península Ibérica a cambio de que España le cediera la parte oriental de la isla de La Española; o sea, la colonia española de Santo Domingo.
Al firmarse este acuerdo en 1795,  ya Toussaint Louverture había tomado el mando de los ejércitos de la colonia francesa de Saint Domingue y pretendía ejecutar el
tratado de Basilea en nombre de Francia, pero el comisionado francés en la parte Este le negó el permiso. Con los disturbios en que estaba envuelta Francia, Toussaint pudo aprovechar y ocupar las tierras del Este, y en 1801 invadió la colonia española desmantelando el Fijo de Santo Domingo (ejército). 

Mientras tanto, en Francia, Napoleón Bonaparte se convirtió en Primer Cónsul de la República en 1799 y Cónsul Vitalicio en 1802.  Al tomar el mando del gobierno francés, Napoleón quiso librarse de Toussaint Louverture y declaró su acción como traición, anulando la ocupación de la colonia española de Santo Domingo.  En 1802 envió un ejército al mando del General Leclerc para enfrentar a Toussaint, quien fue vencido y enviado a Francia, donde murió.